
Muchos son los países que actualmente realizan algún tipo de medición para analizar el grado de cumplimiento de las metas educativas de sus escuelas y Chile no es la excepción. Sin embargo, experiencias e investigaciones advierten que tanto la lectura y uso de la información no siempre es el adecuado para tomar decisiones y desarrollar políticas de responsabilización efectivas
Éstas y otras complejidades asociadas al uso de mediciones, fueron las expuestas en el seminario internacional "Mediciones del Progreso y Valor Agregado", realizado en el marco del proyecto SEPA (ver recuadro) del programa Mide UC y que tuvo como invitados estelares a Sally Thomas, profesora de la Escuela de Postgrado en Educación de la Universidad de Bristol, Inglaterra; Daniel Koretz, profesor de la Escuela de Postgrado en Educación de la Universidad de Harvard, EE.UU. y Sebastien Van Bellegem, profesor de matemática de la Universidad de Ciencias Sociales de Toulouse, Francia.
En la ocasión, varios fueron los puntos en común entre los expositores, quienes coincidieron en señalar que las mediciones sí son relevantes, que existe una necesidad real por medir la calidad de la educación por medio de evaluaciones permanentes y que se requiere una mejora constante de las herramientas métricas, especialmente en lo relativo evaluar otros aspectos importantes, como pueden ser ciertas competencias, habilidades y contextos. Además, todos resaltaron la necesidad de ser cautelosos con la lectura de los resultados y que es preciso poner atención con los usos de la información obtenida, porque puede ser mal empleada.
Otro foco de consenso y que se destacó durante la jornada fue el relativo al cuidado en el grado de presión por buenos resultados, ejercido en los docentes , tema que trató con profundidad Daniel Koretz, en su ponencia "¿Qué pasa cuando se responsabiliza a los educadores de los resultados de las mediciones educacionales?", basada en la experiencia estadounidense
Para el profesional, es de suma urgencia que los países establezcan sistemas de responsabilización como una forma de evitar malas prácticas. "No argumento en contra de que las personas se responsabilicen de los resultados, si no de la forma en que lo hemos hecho hasta ahora", señaló en la oportunidad. Koretz, quien expresó también que, si bien existe un nuevo interés por hallar nueva formas de que los maestros se hagan responsables de los resultados, aún no hay investigaciones contundentes al respecto.
Hacia una responsabilización provechosa
A la luz de la experiencia estadounidense, Daniel Koretz, analizó los antecedentes por los cuales la responsabilización de los profesores por los resultados de sus alumnos comenzó a estar en la agenda de su país. "No existen cifras claras ni evidencias de que los profesores dediquen más tiempo a ciertos aprendizajes, decidiendo en qué concentrarse y qué dejar fuera en función de los contenidos evaluados en los test", señaló, pero que la detección de grandes y sistemáticas diferencias en los puntajes comparativos entre pruebas, levantó las dudas", recordó. "No tenemos certezas de que la concentración para las pruebas ocurra, pero si vas a una librería en Estados Unidos, puedes encontrar libros especializados en la preparación de las evaluaciones, con los mismos contenidos y el mismo tipo de pregunta, lo que nos hace pensar que hay un mercado para ese tipo de textos".
"Se debe tener presente que los resultados de las pruebas pueden inflarse más que los aprendizajes de los alumnos". "Hacer responsables a los profesores de las pruebas puede provocar aumentos exagerados de los puntajes y por tanto, esos resultados no son confiables", expresó.
Para Koretz existe una gran diferencia entre una buena y una mala preparación para un test: "Una mala preparación consiste en focalizarse en las evaluaciones y sus características, en cambio, una buena preparación consiste en darle a los estudiantes los conocimientos y las habilidades para ser aplicadas por ellos mismos en todo orden de cosas", recalcó.
Según el académico, las buenas o malas prácticas justamente puede depender de la presión ejercida sobre los educadores."Sabemos que la presión es necesaria, pero demasiada presión puede ser perjudicial". "Por eso, surge la necesidad de saber qué tipos de responsabilidad maximiza los avances y cuáles los minimiza", expresó Koretz, haciendo hincapié en que hasta ahora las investigaciones dan cuenta de una preocupación real, pero que no son suficientes ni adecuadas para apoyar el diseño de nuevos programas de responsabilización.







